Starship completa vuelo de prueba y ameriza en el océano Índico tras fallas parciales
La última versión de Starship, el cohete desarrollado por SpaceX, completó este viernes un vuelo de prueba de aproximadamente 65 minutos y terminó su recorrido con un amerizaje programado en el océano Índico, en una misión considerada clave para los planes de expansión de la empresa de Elon Musk.
El lanzamiento se realizó poco después de las 17:30 hora local desde Texas. Durante la transmisión oficial, el portavoz de la compañía, Dan Huot, informó que la separación entre la nave y el propulsor se desarrolló correctamente, aunque el propulsor no logró completar la combustión prevista.
Tras esa falla, el propulsor cayó de manera incontrolada en aguas del golfo de México. Según SpaceX, la intención era que descendiera en un punto específico del océano, aunque no estaba previsto recuperarlo intacto.
La compañía también reportó problemas en uno de los motores de la nave, lo que provocó que Starship no alcanzara exactamente la órbita esperada. Para compensar el inconveniente, el sistema mantuvo en funcionamiento los otros cinco motores durante más tiempo.
“Yo no lo llamaría una inserción orbital nominal”, afirmó Huot durante la transmisión, aunque señaló que el vehículo permaneció “dentro de los márgenes” previstos.
Pese a los inconvenientes técnicos, empleados de SpaceX celebraron cuando la nave logró desplegar satélites de prueba y dos satélites Starlink modificados con cámaras destinadas a analizar el comportamiento del escudo térmico del vehículo.
Este fue el duodécimo vuelo de prueba del Starship y se produjo siete meses después del lanzamiento anterior. El modelo actual mide 124 metros de altura y presenta modificaciones respecto a versiones anteriores.
La prueba ocurre en medio de los preparativos de SpaceX para una oferta pública inicial prevista para junio, según la documentación presentada esta semana por la empresa.
Además de los planes comerciales, el desarrollo del Starship es clave para los programas lunares de la NASA. La agencia mantiene un contrato con SpaceX para construir una versión adaptada de la nave destinada a futuras misiones tripuladas a la Luna.
La NASA proyecta enviar astronautas al satélite natural en 2028, mientras Estados Unidos busca adelantarse a China, que también pretende concretar una misión tripulada antes de 2030.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, asistió al lanzamiento y afirmó antes del despegue que esperan “ver volar este cohete” con la intención de utilizarlo en futuras operaciones orbitales.
En paralelo, Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, también desarrolla proyectos relacionados con misiones lunares y compite con SpaceX por contratos vinculados al alunizaje.
La NASA prevé realizar en 2027 pruebas de encuentro orbital entre su nave y módulos lunares, con el objetivo de concretar un alunizaje tripulado antes de finales de 2028. Sin embargo, especialistas del sector han manifestado dudas sobre la posibilidad de que las compañías privadas alcancen esos plazos.



