Condenan a cinco pandilleros a 50 años de prisión por el feminicidio agravado de una adolescente
El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador condenó a 50 años de prisión a Héctor Fabricio Aguiluz Coreas, José Elías Henríquez Amaya, Marvin Alejandro Flores Rivas, Julio César Hernández Salinas y Francisco Javier Salinas Sánchez por el delito de feminicidio agravado en perjuicio de una adolescente de 14 años.
De acuerdo con la resolución judicial, los hechos ocurrieron en diciembre de 2017 en el distrito de Santiago Nonualco. La investigación estableció que los condenados integraban la Mara Salvatrucha (MS-13), que operaba en la colonia Santa Inés, y sospechaban que la víctima mantenía vínculos con integrantes de una estructura rival.
Según la investigación, el 13 de diciembre de ese año dos de los acusados abordaron a la adolescente, conversaron con ella y lograron que los acompañara. Al día siguiente, en un terreno del barrio San Juan, la víctima fue rodeada por un grupo de ocho hombres armados, entre quienes se encontraban los cinco ahora condenados.
La resolución señala que Héctor Fabricio Aguiluz Coreas ordenó el ataque y que los integrantes del grupo comenzaron a agredir a la adolescente con corvos mientras esta permanecía en el suelo.
El cuerpo fue localizado un día después en el mismo lugar. De acuerdo con el informe del Instituto de Medicina Legal, la víctima presentaba 19 heridas profundas y 13 superficiales provocadas con arma blanca, partes del cuerpo cercenadas, señales de abuso sexual y falleció a causa de degollamiento.
Durante el juicio, el juzgado valoró pruebas documentales, periciales y testimoniales que permitieron establecer la responsabilidad penal de los acusados. Asimismo, determinó que durante el ataque se ejercieron actos de violencia simbólica como mecanismo de control social y tomó en cuenta la condición de vulnerabilidad de la víctima, quien era menor de edad, fue superada en número por sus agresores y sometida a tortura antes de morir.
Con base en las pruebas presentadas, el tribunal impuso a los cinco procesados la pena máxima de 50 años de prisión por el delito de feminicidio agravado.






