Peste neumónica: qué es y cómo se transmite
La peste neumónica es una de las formas más graves de la peste, una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta variante afecta los pulmones y puede transmitirse de una persona a otra mediante partículas respiratorias.
La enfermedad puede aparecer cuando la bacteria llega a los pulmones después de una infección previa de peste o cuando una persona inhala gotículas respiratorias provenientes de un paciente o animal con peste neumónica. La transmisión entre personas requiere exposición a partículas respiratorias de alguien infectado.
¿Cuáles son los síntomas?
De acuerdo con la OMS, los síntomas de la peste pueden aparecer entre uno y siete días después de la infección. En el caso de la forma neumónica, el periodo de incubación puede ser de tan solo 24 horas.
Entre las manifestaciones se encuentran fiebre de aparición repentina, escalofríos, dolor de cabeza, debilidad, tos, dificultad para respirar y dolor en el pecho. También puede presentarse expectoración con sangre o mucosidad.
La peste neumónica puede avanzar rápidamente. La OMS señala que, sin diagnóstico y tratamiento oportunos, puede causar la muerte en un periodo de entre 18 y 24 horas desde el inicio de la enfermedad.

Diagnóstico y tratamiento
La confirmación de la peste requiere pruebas de laboratorio para identificar Yersinia pestis. Entre las muestras que pueden analizarse están el esputo, la sangre y el material procedente de los ganglios afectados.
La enfermedad puede tratarse con antibióticos. Tanto la OMS como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que iniciar el tratamiento de manera temprana es fundamental para mejorar las posibilidades de recuperación y reducir las complicaciones.
¿Cómo prevenirla?
La OMS recomienda evitar el contacto con animales muertos y tomar medidas para prevenir las picaduras de pulgas en zonas donde exista peste entre animales. También se deben evitar el contacto directo con tejidos o líquidos corporales infectados y la exposición cercana a personas con peste neumónica.
Cuando existe un caso de peste neumónica, las medidas de prevención incluyen el aislamiento del paciente y el seguimiento de las personas que hayan tenido contacto cercano, de acuerdo con las recomendaciones sanitarias.




