Cambio climático causó 394 muertes por ola de calor en Madrid y Barcelona
Un estudio publicado este miércoles por el Imperial College de Londres y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical atribuye al cambio climático la muerte de 394 personas durante la reciente ola de calor que azotó Madrid y Barcelona entre el 23 de junio y el 2 de julio de este año.
De las más de 450 muertes registradas en ambas ciudades españolas en ese periodo, los científicos estiman que el 87 % estuvieron directamente relacionadas con el calentamiento global, producto de la quema de combustibles fósiles.
El análisis forma parte de una investigación que abarcó 12 grandes ciudades europeas, entre ellas Madrid, Barcelona, Lisboa, París, Londres, Milán y Atenas, seleccionadas por su tamaño, ubicación y por haber emitido alertas por calor durante la ola más reciente.
Según el informe, el cambio climático triplicó el número de muertes por calor en las ciudades analizadas. En total, se estiman unas 2.300 muertes relacionadas con las temperaturas extremas en esas urbes, de las cuales 1.500 podrían haberse evitado si no existiera el calentamiento causado por la actividad humana.

“Este estudio demuestra por qué las olas de calor se conocen como asesinos silenciosos”, afirmó Malcolm Mistry, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical.
“Miles de personas pueden morir por calor extremo sin que sus muertes sean registradas como tales”, añadió.
En el caso de Madrid, el estudio indica que murieron 118 personas por calor durante el período analizado, de las cuales 108 se atribuyen al cambio climático.
En Barcelona, donde la temperatura media fue ligeramente menor, fallecieron 340 personas, y 286 de esas muertes también se relacionan con el calentamiento global.

El estudio también revela que el 88 % de las muertes por calor atribuibles al cambio climático corresponde a personas mayores de 65 años, subrayando que quienes padecen enfermedades crónicas o condiciones de salud preexistentes son los más vulnerables.
Los científicos advierten que, si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones y mejorar la resiliencia urbana, las olas de calor seguirán aumentando en frecuencia, intensidad y mortalidad.



