Recuperación petrolera en Venezuela podría bajar precios de combustibles en El Salvador
Los precios internacionales del petróleo registraron movimientos mixtos luego de que Estados Unidos manifestara su intención de participar en la explotación petrolera de Venezuela, tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, según análisis de economistas y reportes de mercado.
De acuerdo con los datos disponibles, el barril de West Texas Intermediate (WTI) para febrero cerró con un alza de 1.74 %, mientras que el Brent del mar del Norte registró una baja de 1.66 %. Analistas atribuyeron la caída inicial de precios a una menor percepción de riesgo sobre interrupciones prolongadas del suministro venezolano.
La presidenta interina Delcy Rodríguez expresó disposición a trabajar con la administración del presidente estadounidense Donald Trump, lo que fue interpretado por el mercado como una señal de posible normalización de las exportaciones de crudo. Para Bjarne Schieldrop, analista de SEB, este escenario reduce el riesgo de un embargo prolongado sobre el petróleo venezolano.
No obstante, expertos advierten que un aumento significativo de la producción requeriría inversiones elevadas y varios años. Arne Lohmann Rasmussen, de Global Risk Management, indicó que el proceso sería gradual. En esa línea, César Addario, economista y vicepresidente de Exor Latinoamérica, señaló que el impacto en el WTI sería limitado en el mediano plazo, con una tendencia “neutro-bajista moderada”.

Para El Salvador, país importador de combustibles, el posible efecto cobra relevancia. Luis Barrios, director ejecutivo de la Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Productos de Petróleo, explicó que una mayor disponibilidad de crudo podría contribuir a precios estables o a la baja, aunque aclaró que factores geopolíticos y operativos seguirán influyendo en el mercado.
Según los analistas, una recuperación sostenida de la producción venezolana podría generar, en el largo plazo, una presión bajista estructural en el WTI, lo que eventualmente se reflejaría en menores precios de los combustibles importados por El Salvador.



