Panleucopenia felina: una enfermedad viral altamente contagiosa
Rescatistas y centros veterinarios del país reportan un incremento sostenido de casos sospechosos y confirmados de panleucopenia felina desde la primera semana de diciembre, según informaron cuidadores y organizaciones dedicadas al rescate de gatos. Hasta el momento, las autoridades no han divulgado cifras oficiales sobre el número de animales infectados o fallecidos.
De acuerdo con la información disponible, la panleucopenia felina es una enfermedad viral grave y altamente contagiosa causada por el parvovirus felino (FPV). Este virus ataca células de rápida multiplicación, como las de la médula ósea y el intestino, lo que provoca una disminución severa de glóbulos blancos, conocida como leucopenia.
¿En qué consiste la enfermedad?
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) señala que los parvovirus afectan a diversas especies animales y representan un riesgo tanto para animales domésticos como para fauna silvestre. En el caso de los gatos, el FPV pertenece a la subfamilia Parvovirinae y se caracteriza por su alta resistencia en el ambiente y su facilidad de transmisión.

Síntomas y evolución
Según información veterinaria, la enfermedad suele manifestarse con depresión, falta de apetito, fiebre alta, vómitos, diarrea y deshidratación severa. Los gatitos no vacunados son los más vulnerables y pueden fallecer en pocos días si no reciben atención oportuna. En gatos adultos, la infección es menos frecuente y puede cursar de forma subclínica.
El virus destruye activamente células en división en la médula ósea, tejidos linfoides y epitelio intestinal. En gatas gestantes, la infección puede transmitirse por vía transplacentaria y ocasionar reabsorción embrionaria, abortos o nacimientos sin vida. En animales muy jóvenes, también puede afectar el sistema nervioso, generando alteraciones neurológicas.
Formas de transmisión
La panleucopenia felina se transmite principalmente por vía oronasal, a través del contacto con gatos infectados, sus heces, secreciones o superficies contaminadas. Se considera que la mayoría de los gatos callejeros se exponen al virus durante su primer año de vida, desarrollando en algunos casos inmunidad tras una infección leve.

Prevención y control
De acuerdo con especialistas, la principal medida de prevención es la vacunación mediante esquemas polivalentes, como la vacuna triple felina, que protege contra el parvovirus felino. También se recomienda mantener medidas estrictas de higiene, aislar a los animales enfermos y desinfectar adecuadamente los espacios para reducir la propagación del virus.
El tratamiento disponible se basa en terapia de soporte, que incluye fluidos, electrólitos, control de vómitos y el uso de antibióticos para prevenir infecciones secundarias, según protocolos veterinarios.



