Honduras declara ganador de las elecciones al conservador Nasry “Tito” Asfura
El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras declaró este miércoles como ganador de las elecciones presidenciales al candidato del Partido Nacional, Nasry “Tito” Asfura, luego de un escrutinio que se extendió por más de tres semanas, según informó el propio organismo.
De acuerdo con los resultados finales del CNE, Asfura obtuvo el 40,27 % de los votos, superando por un margen estrecho a Salvador Nasralla, del Partido Liberal, quien alcanzó el 39,39 %. En tercer lugar quedó Rixi Moncada, candidata del oficialista partido de izquierda LIBRE, con el 19,19 % de los sufragios, según los datos oficiales.
El proceso electoral estuvo marcado por fallos tecnológicos y cuestionamientos al conteo, desde que los hondureños acudieron a las urnas el pasado 30 de noviembre. Tras la proclamación, Nasralla rechazó el resultado y reiteró denuncias de fraude. En un mensaje publicado en la red social X, afirmó que hubo irregularidades en el conteo de “10.000 urnas que equivalen a 2 millones de votos” y cuestionó si las misiones de observación de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA) “no vieron este fraude”.

Asfura, exalcalde de Tegucigalpa, se pronunció también en X tras el anuncio oficial. “Honduras: Estoy preparado para gobernar. No te voy a fallar”, escribió, en un mensaje en el que agradeció al CNE por la realización del proceso electoral. Mientras tanto, simpatizantes del candidato ganador celebraron el resultado en su sede de campaña, mientras sectores opositores expresaron su desacuerdo.
En el plano internacional, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, felicitó a Asfura por su victoria y señaló que su país espera trabajar con la nueva administración. Días antes de las elecciones, el expresidente Donald Trump había manifestado públicamente su respaldo al candidato del Partido Nacional, un gesto que, según sus rivales, pudo influir en un proceso electoral muy ajustado.
La elección en Honduras se desarrolló en un contexto de tensión política, acentuada por la lentitud del conteo y la convocatoria a un recuento especial de actas, lo que mantuvo el proceso sin resultados definitivos durante varias semanas. Ante este escenario, el secretario general de la OEA había instado a las autoridades a concluir el escrutinio antes del 30 de diciembre.



