Capo de red de extorsión en Perú llega a Lima extraditado desde Paraguay
Uno de los principales dirigentes de una organización dedicada a la extorsión y al sicariato en Perú arribó este miércoles 28 de enero de 2026 a Lima, tras ser extraditado desde Paraguay, de acuerdo con información policial. Se trata de Erick Moreno, identificado por las autoridades como líder del grupo criminal “Los Injertos del Cono Norte”, quien deberá cumplir una condena de 32 años de prisión.
Moreno permanecía detenido en Asunción desde septiembre de 2025, cuando fue capturado por fuerzas paraguayas luego de una búsqueda que se prolongó por tres años. Según la Policía peruana, el imputado se desplazó en los últimos años entre Brasil, Bolivia y Paraguay para evadir a las autoridades.
Durante su llegada al aeropuerto policial de la capital peruana, el comandante general de la Policía de Perú, Óscar Arriola, declaró a la prensa que Moreno es “el criminal más insano de los últimos tiempos” y señaló que su captura “permite disminuir las extorsiones y desarticular la organización criminal que dirigió”.
El Ministerio del Interior había ofrecido una recompensa de 286.000 dólares por información que condujera a su ubicación y detención. A su arribo, Moreno descendió del avión de la Policía peruana esposado, bajo custodia reforzada, vistiendo camiseta y pantalón rojos.
De acuerdo con registros judiciales, en diciembre de 2023 fue condenado a 32 años de prisión por los delitos de hurto, homicidio, sicariato y comercialización de drogas. Tras su llegada al país, fue trasladado a la sede de la Policía Antiterrorista, donde permanecerá detenido hasta ser puesto a disposición de las autoridades judiciales.
Las autoridades identifican a Moreno como una de las figuras más visibles de la extorsión en Perú en los últimos años. Según cifras oficiales, este delito registró un incremento del 19 % en 2025, con 26.585 denuncias, frente a las 22.361 reportadas en 2024. Datos oficiales señalan que la expansión de la extorsión es considerada un desafío comparable al narcotráfico —actividad en la que Perú figura como segundo productor mundial de cocaína, según la ONU— y a la violencia de grupos armados que afectaron al país en décadas pasadas.



