Irán y EE.UU. sostienen en Ginebra tercera ronda de conversaciones nucleares indirectas
Irán y Estados Unidos mantienen una tercera ronda de conversaciones nucleares indirectas en Ginebra, con el objetivo de alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones, en un contexto marcado por advertencias de una posible intervención militar estadounidense.
Las delegaciones dialogan a través de la mediación de Omán, país que ha servido de canal entre ambas partes. Según el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, Teherán participa con “seriedad y flexibilidad” y ha dejado claro que las negociaciones se limitarán a asuntos nucleares y a la eliminación de sanciones.
De acuerdo con la agencia oficial IRNA, Irán entregó a Estados Unidos, por medio del canciller omaní Badr bin Hamad al Busaidi, una propuesta para un posible acuerdo. El medio estatal informó que la iniciativa “eliminaría todos los pretextos de Estados Unidos con respecto al programa nuclear pacífico de Irán”.
IRNA añadió que, en caso de rechazo, se “confirmaría la sospecha de la falta de seriedad de Estados Unidos en materia diplomática y el carácter simbólico de su postura diplomática”.
Propuesta iraní y rol del OIEA
El ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, también se reunió con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, para abordar el posible papel del organismo en la supervisión de las instalaciones nucleares iraníes si se concreta un acuerdo.
Baghaei indicó que Irán reiterará su derecho al uso pacífico de la energía nuclear durante las conversaciones.
Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, aseguró en un discurso que su país no busca desarrollar armas nucleares. “Nuestro líder supremo [Alí Jamenei] ya ha declarado que no tendremos armas nucleares en absoluto”, afirmó, y añadió que, desde un punto de vista doctrinal, no le estaría permitido avanzar en esa dirección.
Posturas enfrentadas y despliegue militar
Las partes llegan a esta ronda con diferencias marcadas. Washington insiste en la suspensión del enriquecimiento de uranio por parte de Irán y en limitar el alcance de sus misiles, mientras que Teherán sostiene que solo aceptará reducir su programa nuclear si se levantan las sanciones.
Las negociaciones se desarrollan en paralelo a un amplio despliegue militar de Estados Unidos en Medio Oriente, que incluye dos portaaviones, varios destructores y decenas de cazas de combate en las cercanías de Irán. Según la información disponible, este movimiento busca presionar a Teherán para que acepte las condiciones planteadas por Washington.
Irán ha advertido que, en caso de un ataque, responderá y que un eventual conflicto podría extenderse en la región.



